
El ser humano se oculta tras máscaras que terminan por convertirlo en un ser muy parecido a los personajes de las tiras cómicas; así pues, la vida se transforma en un sin fin de mentiras por aparentar ante una sociedad o un determinado grupo de personas que nos imponen –incluso inconscientemente– maneras de comportamiento.
Contrario a esta clase de esclavitud, se define la libertad como la posibilidad que tenemos de decidir por nosotros mismos cómo actuaremos en las diferentes situaciones que se nos presentan.
Así, lo más sano para cada ser humano es vivir su vida con sinceridad, comprendiendo que el verdadero conocimiento y el amor por los demás parte del amor por uno mismo. Para terminar, retomo las palabras del psicólogo Walter Riso: “...sin máscaras el rostro se ve mejor, más relajado, dejaremos de vernos tan perfectos como hemos querido aparentar, pero al menos seremos auténticos”.
Ante esto me pregunto ¿Dios me quiere libre o esclavo?
Foto: Og

